Nuestra siguiente etapa nos llevo a la region de Mondulkiri. Ahi teniamos muchas expectativas en Sen Moronom, el pueblo capital de la provincia. Se promociona a esta zona como una de las mas virgenes y naturales de Camboya. Tambien dicen q es el mejor lugar del sudeste asiatico para hacer paseos en elefante. Con esos antecedentes llegamos una maniana lluviosa. Nos bajamos del bus y fuimos a cubrirnos del agua, junto con Marck, un holandes q conocimos en el Bus. Nos fuimos juntos a Long Vibol, una guesthouse a las afueras del pueblo. A primera vista Sen Moronom no nos parecio ni una maravilla.
Decidimos partir en un paseo de 2 dias en elefante por la selva. El treck consistio en un dia de pasear por la selva en el elefante hasta una cascada, donde encontramos una homestay, que era un lugar, con 3 especies de cabanias muy rusticas de madera y piso de tierra. Ahi pasamos la noche durmiendo en hamacas con mosquitero y cocinando en fogata con nuestro guia.
Nuestro guia, alias el Tatita, es un hombre de mas de 50 anos de la tribu de los Pnoeng, que habitan esta zona y q desde sus origenes se han relacionado con los elefantes. No habla una gota de ingles, por lo q nuestra comunicacion se baso en gestos y ruidos.
La jungla es increible, con una vegetacion super frondosa y un inquietante sinnumero de insectos y bichos de todo tipo. Es uno de los pocos lugares de Cambodia donde quedan zonas forestales protegidas, ya q un gran porcentaje del total de selva ya fue explotado, durante un proceso de tala indiscriminada a cargo de las corruptas autoridades del pais.
Despues de una lluviosa tarde-noche, nos despertamos a las 6 am, para ponernos a hacer el desayuno junto al Tatita. Primero nos preparo unos noodles instantaneos, de esos prefrabicados. Y a continuacion se puso a cocinar de nuevo. Plop... Ni mas ni menos q carne al wok con verduras y el infaltable arroz cocido. Nunca habiamos comido tanto a las 7 am. Despues partio a buscar a Tit, nuestro elefante, q se habia alejado durante la noche de la zona de acampada. Cuando llega junto al animal, nos invita a acompanarlo para banarnos en el rio. Hay q lavar al elefante. Este momento es sin duda el momento mas alto del paseo. Increible estar ahi los 4: el Tatita, Tere, Andres y Tit el elefante. Pudimos banarlo y disfrutar un momento inolvidable con esa enorme bestia, que nos dejo amablemente hacerle una limpieza.
Decidimos partir en un paseo de 2 dias en elefante por la selva. El treck consistio en un dia de pasear por la selva en el elefante hasta una cascada, donde encontramos una homestay, que era un lugar, con 3 especies de cabanias muy rusticas de madera y piso de tierra. Ahi pasamos la noche durmiendo en hamacas con mosquitero y cocinando en fogata con nuestro guia.
Nuestro guia, alias el Tatita, es un hombre de mas de 50 anos de la tribu de los Pnoeng, que habitan esta zona y q desde sus origenes se han relacionado con los elefantes. No habla una gota de ingles, por lo q nuestra comunicacion se baso en gestos y ruidos.
La jungla es increible, con una vegetacion super frondosa y un inquietante sinnumero de insectos y bichos de todo tipo. Es uno de los pocos lugares de Cambodia donde quedan zonas forestales protegidas, ya q un gran porcentaje del total de selva ya fue explotado, durante un proceso de tala indiscriminada a cargo de las corruptas autoridades del pais.
Despues de una lluviosa tarde-noche, nos despertamos a las 6 am, para ponernos a hacer el desayuno junto al Tatita. Primero nos preparo unos noodles instantaneos, de esos prefrabicados. Y a continuacion se puso a cocinar de nuevo. Plop... Ni mas ni menos q carne al wok con verduras y el infaltable arroz cocido. Nunca habiamos comido tanto a las 7 am. Despues partio a buscar a Tit, nuestro elefante, q se habia alejado durante la noche de la zona de acampada. Cuando llega junto al animal, nos invita a acompanarlo para banarnos en el rio. Hay q lavar al elefante. Este momento es sin duda el momento mas alto del paseo. Increible estar ahi los 4: el Tatita, Tere, Andres y Tit el elefante. Pudimos banarlo y disfrutar un momento inolvidable con esa enorme bestia, que nos dejo amablemente hacerle una limpieza.
Despues del bano emprendimos la vuelta. 5 horas por la selva, al lento paso de Tit. Al momento de llegar a la aldea, nuestros culos y espaldas estaban bastante a mal traer. La montura de elefante nos es precisamente comoda (una caja de mimbre). Pero valio absolutamente la pena. A pesar del cansancio, a pesar los mosquitos e insectos miles, a pesar de haber averiado una de las camaras de fotos. Este paseo sera un recuerdo imborrable de este viaje raro.
Noooooooooooooooooooo, no hay fotos???
ResponderEliminarMe lo imaginé todo mucho!!