domingo, 26 de septiembre de 2010

Sen Moronom, provincia de Mondulkiri.

Nuestra siguiente etapa nos llevo a la region de Mondulkiri. Ahi teniamos muchas expectativas en Sen Moronom, el pueblo capital de la provincia. Se promociona a esta zona como una de las mas virgenes y naturales de Camboya. Tambien dicen q es el mejor lugar del sudeste asiatico para hacer paseos en elefante. Con esos antecedentes llegamos una maniana lluviosa. Nos bajamos del bus y fuimos a cubrirnos del agua, junto con Marck, un holandes q conocimos en el Bus. Nos fuimos juntos a Long Vibol, una guesthouse a las afueras del pueblo. A primera vista Sen Moronom no nos parecio ni una maravilla.

Decidimos partir en un paseo de 2 dias en elefante por la selva. El treck consistio en un dia de pasear por la selva en el elefante hasta una cascada, donde encontramos una homestay, que era un lugar, con 3 especies de cabanias muy rusticas de madera y piso de tierra. Ahi pasamos la noche durmiendo en hamacas con mosquitero y cocinando en fogata con nuestro guia.

Nuestro guia, alias el Tatita, es un hombre de mas de 50 anos de la tribu de los Pnoeng, que habitan esta zona y q desde sus origenes se han relacionado con los elefantes. No habla una gota de ingles, por lo q nuestra comunicacion se baso en gestos y ruidos.

La jungla es increible, con una vegetacion super frondosa y un inquietante sinnumero de insectos y bichos de todo tipo. Es uno de los pocos lugares de Cambodia donde quedan zonas forestales protegidas, ya q un gran porcentaje del total de selva ya fue explotado, durante un proceso de tala indiscriminada a cargo de las corruptas autoridades del pais.

Despues de una lluviosa tarde-noche, nos despertamos a las 6 am, para ponernos a hacer el desayuno junto al Tatita. Primero nos preparo unos noodles instantaneos, de esos prefrabicados. Y a continuacion se puso a cocinar de nuevo. Plop... Ni mas ni menos q carne al wok con verduras y el infaltable arroz cocido. Nunca habiamos comido tanto a las 7 am. Despues partio a buscar a Tit, nuestro elefante, q se habia alejado durante la noche de la zona de acampada. Cuando llega junto al animal, nos invita a acompanarlo para banarnos en el rio. Hay q lavar al elefante. Este momento es sin duda el momento mas alto del paseo. Increible estar ahi los 4: el Tatita, Tere, Andres y Tit el elefante. Pudimos banarlo y disfrutar un momento inolvidable con esa enorme bestia, que nos dejo amablemente hacerle una limpieza.

Despues del bano emprendimos la vuelta. 5 horas por la selva, al lento paso de Tit. Al momento de llegar a la aldea, nuestros culos y espaldas estaban bastante a mal traer. La montura de elefante nos es precisamente comoda (una caja de mimbre). Pero valio absolutamente la pena. A pesar del cansancio, a pesar los mosquitos e insectos miles, a pesar de haber averiado una de las camaras de fotos. Este paseo sera un recuerdo imborrable de este viaje raro.


martes, 21 de septiembre de 2010

Bienvenidos a Camboya: Stung Treng y Banlung

Después de nuestro paso por Laos, entramos con todo a Camboya. Desde el sur de Laos ingresamos a terreno Camboyano por el norte. Un paso fronterizo terrestre muy tránsfuga, en ambos lados. Por nada, nos cobraron 2 dólares allá y dos dólares acá. Sin mediar ningun tipo de explicación, más q los costos del proceso. Hay q decir q el proceso es poner un timbre...

Pero bueno, después de 2 horas llegamos a nuestra primera ciudad en Camboya, la nortenia Stung Treng. Bastante fea y descuidada. No esperábamos mucho de ella, más q pasar la noche para salir temprano hacia nuestro primer destino: BanLung. Un camino de tierra en pésimo estado une estas 2 ciudades, la ruta NH7. Fuimos en una minivan q de amortiguadores tenía poco. Llegamos a BanLung con los sesos bastante revueltos.

Esta ciudad queda al este de Camboya, hacia las montanias q limitan con Vietnam. Nos motivaba por lo natural y poco turístico (Es una zona poco visitada de Camboya, lo q siempre es un aliciente para ir ahí). Habíamos leído sobre lindas cascadas y un lago formado por un cráter de volcán que se llenó de agua. Nos alojamos en un hotel que queda al lado de otro lago q está al norte de la ciudad (demasiado elegante para nuestro estilo).El primer día fuimos a conocer el famoso lago volcánico. Era bastante lindo, nos recordó lagos del Sur de Chile, especialmente a ciertas zonas del Llanquihue. Pudimos baniarnos, descansar y tomar el sol. Seguimos con suerte para el clima.

En el lago conocimos a Cheers, un camboyano weno pa la conversa, que nos llevó de vuelta al Hotel en su camioneta y con quien salimos en la noche a tomarnos una cerveza por ahí. Fue muy agradable compartir con él. De algún modo, cumplió el rol de darnos la bienvenida a Camboya.

Al día siguiente, arreglamos con dos moto-taxis para q nos llevasen a conocer las 3 cascadas más atractivas cercanas a la ciudad. Fue toda una tarde de viajar con ellos por lindos caminos viendo estas hermosas cascadas. Aprovechamos en la segunda de darnos un rico masaje con el agua del río. A las 17 horas estábamos de vuelta en el hotel. Una lluvia tremenda cayó esa noche, con tormenta eléctrica de proporciones (Diría Aldo Rómulo).

Al otro día partiremos hacia Kratie (léase kra-chi), estación intermedia para nuestro próximo destino: Sen Moronom, en la provincia de Mondulkiri.

Hay nuevas fotos en Flickr!

lunes, 13 de septiembre de 2010

Si Phan Don (las 4.000 islas)

Después de casi un mes en Laos, llegamos a las 4000 islas.
Nosotros nos instalamos, eso si, en solo 1 de ellas. En Don Khone.

El lugar y el clima estuvieron perfectos.
Nos pasamos 5 noches en nuestro Bungalow con hamaca, disfrutando a las orillas del Mekong.
Han sido días de acabar de impregnarnos del aire y espíritu de este país. Este país que nos acogió de maravillas. Sus paisajes, su historia, su cultura, su comida, pero sobre todo su gente. Gente sencilla, relajada, amistosa. Gente q convierte a este país en un paraíso del relajo, dentro de este mundo tan acelerado en el q vivimos. Gente q nos ha ensenado desde su humildad, el valor de la familia, el valor del respeto. Y por sobre todo, el valor de una sonrisa. Aquí nadie deja de sonreir y saludar. Ninos, ninas, jóvenes, adultos y ancianos.
Desde este paradisíaco lugar q son las 4000 islas aprovechamos entonces de tomar un último gran respiro de los aires Laosianos. Aprovechamos también de agradecer por tantos buenos momentos. Y nos cargamos de energía para comenzar el próximo capítulo de este nuestro viaje Ra-Ro: Cambodia.

Pakse y Bolaven Plateau

Despues de Luang Prabang nos fuimos a Vientiane (la capital) donde solo pasamos un caluroso dia de ciudad... y desde ahi emprendimos viaje nocturno al sur de Laos.

Llegamos a Pakse de mananita, nos quedamos un dia ahi, en una guest house a la orilla del Mekong.


Luego de algunas cabilaciones por temas de seguridad y platas,

arrendamos una moto (esta vez los cambios se hacian con la pata) por dos dias para ir a recorrer la meseta de Bolaven.

Partimos tempranito, con un poco de estres y a saltitos, a la salida de la ciudad y luego con toda una calle asfaltada para nosotros y nuestra moto (excepto por los chanchos, patos, gallinas, bufalos, etc que se nos cruzaban). Para nuestra suerte, luego de casi una semana de intensas lluvias en la zona, el clima nos acompano con algo de nubes y casi nada de agua.

Primero fuimos a unas cascadas, onda muy producida para turistas, principalmente tailandeses (hay frontera cerca parece que hacen el paseo por el dia). El lugar estaba bonito, en medio de selva verde-verde y caminito construido de madera.



Y luego a nuestro destino... Tadlo.

Un pueblo tranquilito, tranquilito
Al lado de dos cascadas
Perfecto!


Salimos a caminar toda a tarde, por las cascadas, el pueblo y los alrededores. Llegamos al Wat y un monje nos saludo desde lejos. Fuimos a saludarlo y pasamos un buen rato conversando. Nos contaba que al entrar al Wat habia aprendido lao e ingles, que venia de una aldea pequena cercana, con una lengua propia, y que para el ser monje era lo mejor que habia pasado en su vida.



A la manana siguiente partimos tempranito a ver los elefantes (nos habian contado que habia tres y habiamos visto uno banandose en el rio al anochecer)... con la idea de tocarlos y sacarles foto... pero caimos! Como no hacer un paseo en elefante?

Paseamos una hora por las cascadas y entremedio de la selva. Increible su paso lento, cadencioso y seguro. Al final le agradecimos el paseo y el cuidado que tuvo con nosotros.
Volvimos a nuestra moto y esta vez un enorme chaparron nos cayo encima. Tanto que tuvimos que parar en medio del camino porque no veiamos nada quedarnos ahi (no habia techo alguno donde esconderse) parados esperando que parara un poco. Luego de unos 10 minutos pudimos seguir al primer lugar que ofrecia sopita de noodles. La mas rica de todas!

Seguimos a una nueva cascada, impresionante.

Y luego a tomar cafe (la meseta esta toda planada de cafe) y de vuelta a Pakse.
Suiguiente parada: Las ruinas de Champasak